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Costa Rica, los impuestos y el comportamiento del adicto: Pagamos demasiado

La famosa Reforma Fiscal, que se tramita en éstos momentos por medio de la vía rápida en la Asamblea Legislativa, no es más que un paquete de impuestos con la intención de mejorar la situación fiscal del gobierno y colaborar a la disminución del déficit fiscal que atenta contra la estabilidad económica del país, pero ¿son realmente necesarios más impuestos en Costa Rica?

Paradójicamente la respuesta es rotundamente no! No son necesarios más impuestos en Costa Rica pero requerimos urgentemente la reforma fiscal. ¿Entonces?

Ya pagamos demasiados impuestos, no como si viviéramos en un país desarrollado, sino mucho más. Según el reporte “Doing Business” del Banco Mundial, para ser exactos en Costa Rica pagamos una tasa efectiva de impuestos equivalente al 58,3% de las utilidades, entre impuestos directos, como lo es la renta, impuestos al salario, como lo son las contribuciones a la seguridad social y otros impuestos.

Para contextualizar ésta cifra y utilizando la misma metodología, los países escandinavos, referentes en cuanto desarrollo y conquistas sociales, pagan mucho menos impuestos que Costa Rica (Finlandia 38,4%, Dinamarca 24,2%, Noruega 37,5% y Suecia 49,1%) e inclusive los propios estadounidenses pagan muchos menos impuestos, con una tasa efectiva real del 43,8%, casi una tercera parte menos de lo pagan los habitantes de nuestro país.

Tenemos que entender que en lo que a pago de impuestos se refiere estamos en el puesto 166 entre 189 países por competitividad en la tasa impositiva. El único país desarrollado que paga más impuestos que nosotros es Francia.

Por ésta razón, en Costa Rica, las personas y empresas que pagan responsablemente sus impuestos, simplemente pagan demasiados impuestos; pero, si pagamos demasiados impuestos, entonces ¿por qué hay déficit? ¿donde está el problema?

Una parte no despreciable del problema podría ser la evasión fiscal, sin embargo, la solución a la evasión no es cargar de más impuestos a la población, ya que esto lo único que hace es brindar un estímulo adicional a la evasión. En cuanto a este punto, también hay que reconocer que desde hace algunas administraciones se ha ido mejorando la recaudación y se debería mejorar aún más con herramientas como la factura electrónica recién implementada en el país.

La mayor parte del problema es que gastamos demasiado y lo que gastamos, lo gastamos mal. El presupuesto de la república y las instituciones públicas se han comportado, aunque suene grotesco, como un adicto.

La adicción es una enfermedad crónica que se desarrolla gradualmente, en la cual el sujeto no está consciente de su enfermedad y desarrolla ajustes graduales para ir adaptándose a la misma, incapaz de ser consciente de la toxicidad de su comportamiento.

El Estado costarricense ha tenido una adicción incontrolada a los impuestos y al gasto, y así como el borracho que solo entra en consciencia de su adicción al alcoholismo cuando está en un caño, hasta ahora que estamos llegando a una situación crítica en cuanto a la situación fiscal es que nos damos cuenta del problema.

El proyecto de reforma fiscal, nadie lo sabe a ciencia cierta, pero es posible que genere un 2% del producto interno bruto por concepto de nuevos impuestos. Nuestro déficit para este año se espera que cierre en alrededor de 7% del PIB, por lo que un arreglo del 2% se convierte en un arreglo temporal, que tal como el adicto, su organismo requerirá más impuestos en un cortísimo plazo en tanto el gasto del gobierno siga aumentando gradualmente.

Entre más temprano el adicto sea consciente de la toxicidad de su comportamiento entenderá que los nuevos impuestos producto de la reforma impositiva no nos ayudarán en nada a controlar verdaderamente el problema si no se toman las medidas adecuadas de rehabilitación de las finanzas públicas, como lo es la disminución y flexibilización del gasto en conjunto con medidas de eficacia y eficiencia mismo y el ahorro público entre otras.

En este momento requerimos que se apruebe el proyecto de reforma fiscal que se discute en el plenario, que sirva como una bocanada de aire para la persona que se está ahogando, pero debería ser una reforma temporal que ayude a poner las cosas en orden.

Es necesario ejecutar una reforma aún más profunda y en cuanto se tenga estabilidad fiscal y sobre todo responsabilidad en la administración del gasto, se deben urgentemente reducir las cargas impositivas que pesan sobre las personas y las empresas basadas en Costa Rica como un acto necesario para ganar competitividad.

Por eso mantengo mi afirmación inicial, un rotundo no a más impuestos, pero siendo pragmático requerimos de ésta reforma como una oportunidad para poner las cosas en orden y que sea sobretodo temporal. De lo contrario no podremos salirnos del circulo vicioso de toxicidad del adicto ni rehabilitarnos oportunamente.

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